“La historia ilustrada de un embarazo” por Michelle Sadler y Sol Díaz.
Editorial Catalonia, 2017.

Sol Díaz (diseñadora e ilustradora) y Michelle Sadler (antropóloga y académica) crearon esta historia de Ana y Miguel que nos lleva por el viaje de la incertidumbre al ser padres primerizos.

Aquí les mostramos algunas ilustraciones del libro y una entrevista a Sol Díaz sobre los temas que llegan con esta etapa.

Disponible en las principales librerías del país y en www.catalonia.cl

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LA NOTICIA

¿Así reaccionó tu pareja frente a la noticia? ¿Así reaccionan los hombres en general? ¿O este es un ideal?

Sol Díaz: Jajajaja, no, en mi caso fue diferente porque fue una situación distinta también, de todas maneras fue con mucho amor. El libro no cuenta mi historia o la de Michelle en particular, la idea fue armar un relato a partir de varias experiencias y ser lo más amplias posibles para que todas y todos nos pudiéramos sentir parte del libro.

No creo que haya un solo tipo de reacción en los hombres, ni en las mujeres. La noticia de un embarazo y la reacción a ella depende de millones de factores para hombres y para mujeres. De todas maneras me parece que lo ideal es que se contengan, que sea una situación que se converse y se discuta abiertamente y que haya un apoyo entre los dos para abordar las diferentes opciones y movimientos que se vendrán por delante.

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MIEDOS
¿Cuál de estos miedos te costó más superar o asumir?

Sol Díaz: Creo que a las mujeres nos da mucho miedo el tema de cuidar de alguien, la responsabilidad que eso implica y también un miedo a desaparecer. Creo que cuidar de este ser humano tan indefenso que llega a tus manos es una responsabilidad que las mujeres no sabemos cómo manejar. El rol de la madre es un traje muy grande y lleno de miedos, una figura arquetípica que nos llega muy pesada… “La buena madre” y “la mala madre” dos caras de la moneda ¿cuál seré yo? ¿querré a mi guagua? ¿podré protegerla? Son preguntas que empiezan a rondar en nuestras cabezas. Y el tema de desaparecer tiene que ver con esto, con dejar de ser “mujer” para pasar a ser “madre”, a cambiar tanto que no quede nada de lo que alguna vez fuiste, de perderse tanto en la guagua y en la maternidad que te quedes aislada del mundo, de no dejar tiempo para una, para el trabajo y la vida en general. Cuando las mujeres decidimos ser madres hay una especie de renuncia que hacemos, tenemos que decidir a que dedicarle parte importante de nuestro tiempo por una etapa considerable, nos cuestionamos el trabajo, tendremos que bajar el ritmo, etc. Y esas son renuncias que los hombres ni se plantean.

¿Y en el caso de los hombres, cuáles son los miedos que se dan con más fuerza?

Sol Díaz: Me parece que en los hombres les llega muy fuerte el tema de la plata, de poder mantener a una familia, proveer. La exigencia social del hombre proveedor, que se valida por cuanto gana es muy importante en nuestra sociedad y ellos tienden mucho a validarse a partir de esto. En eso hay muchos que se pierden de las cosas más esenciales de la crianza en la escalada de trabajo y más trabajo.

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CAMBIOS
¿Qué cambios sientes que han ocurrido en ti desde el embarazo y ahora que eres mamá?

Sol Díaz: Ahora que soy mamá me he dado cuenta de los pequeños y grandes cambios, que van de cosas sencillas y quizás ridículas como cruzar la calle y ahora darme cuenta que soy más cautelosa ya que ahora no solo puedo morir, sino que dejaría sin madre a mi hijo. También es un cambio a nivel social, ahora sumo un nuevo mundo social a mi vida, amigas madres que se acercan, que construyen comunidad, cumpleaños de niños, la familia pasa a ser más importante: las raíces. Cambios en la pareja, ahora nos une algo vivo, algo que va mas allá de nosotros mismos, una persona que nos necesita y a la que sólo nosotros querremos con la misma fuerza. Y cambios en la forma de ver el mundo, siento que se amplió mi conciencia y me vuelvo más humana y empática. Ser mamá es bacán, es algo sumamente creativo, me gusta mucho la fuerza y energía que me ha dado y sobre todo la posibilidad de darme cuenta de lo mucho que tenemos para compartir y todo el amor que podemos entregar, realmente es alucinante experimentar ese enamoramiento y esa forma de querer.

En lo físico creo que el cambio fundamental fue haberme dado cuenta de lo increíble que es nuestro cuerpo y a valorarlo y conectarme mucho más con él. El nivel de mutación es alucinante, realmente!! En meses crecer y engordar para luego abrir tu cuerpo y parir, dar leche y alimentar a una guagua y luego volver a tu cuerpo anterior (incluso mas flaca generalmente!). Ahora me siento mucho más fuerte que antes.

¿Notaste cambios en tu pareja? ¿Cambian en algo los hombres o no cambian en nada?

Sol Díaz: Claro que si, es necesario cambiar, de eso se trata la vida básicamente. Creo que el cambio es una de las cosas que nos da miedo con el tema de los hijos, pero me parece que si no cambiamos es porque no entendimos en lo que estamos. Para mi cambia la forma en la que vemos al otro (pareja). En mi caso, siento que ahora lo veo con un respeto diferente, es el padre de mi hijo, se suma un nuevo lugar del cual me enamoro nuevamente de él. Lo mismo de él hacia mí, ahora soy la madre de su hijo, la que lo parió, me vio tenerlo y fue parte de ese increíble proceso y eso sin duda fortalece y une. Por otro lado se suman nuevos desafíos, nuevas formas de relacionarnos y que ahora tendrán mayores repercusiones, eso muchas veces asusta, sin duda. Creo que depende mucho de cómo nos pille parados en nuestras relaciones y de cómo seamos capaces de vernos a nosotros mismos y la creatividad que tengamos para asumir estos nuevos movimientos. Un hijo es un terremoto en las parejas, o te fortalece o te destruye.

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LA LLEGADA
La guagua es la protagonista y reina de la historia en toda esta etapa. ¿Notaste inseguridades o miedos en tu pareja por sentirse desplazado y pasar a “segundo plano”?

Sol Díaz: Jajajajaja si, creo que si, me parece natural en todo caso, es parte de cómo nos acomodamos a esta nueva forma de relacionarnos entre tres. Creo que al comienzo las mujeres mantenemos una relación mucho más cercana con la guagua (por razones obvias) tenemos un camino más natural entre nosotras y nuestros hijos (puede que a algunas les cueste más que a otras, pero el camino se sabe) mientras que a los hombres les toca integrarse de formas más creativas, apoyando, observando. Les toca construirse un lugar para participar y poder encontrarse con la guagua y con la mamá. Creo que muchas veces no saben cómo construir este lugar (generalmente no hay muchos referentes, antes los hombres ni mudaban, ni cuidaban, ni participaban mucho en los cuidados de sus hij@s, se relegaban casi sólo al juego, que es cuando ya están más grandes.) Por eso creo que algunos se pierden o se insegurizan y se terminan haciendo a un costado, perdiéndose esta primera etapa.

Hay una cosa muy marcada que pude ver con el tema de “saber”. Pareciera que las madres “siempre sabemos” lo que pasa con la guagua, y eso nos hace ser las únicas que garantizan la seguridad de la guagua. Sólo nosotras debemos estar 100% ahí mientras que el padre no sabe nada, entonces se ve a sí mismo como innecesario e incluso un estorbo. Eso nos hace muy bien a todos, porque se trata de ser equipo, mientras uno sabe algo, el otro aporta desde la otra vereda, es interesante y necesario que hayan más visiones, dos formas de hacer las cosas, ninguna mejor o peor que la otra.

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EXPERIENCIAS Y OPINIONES

¿Qué tan importante fueron las experiencias y las voces de otros? (Amigos, parientes, especialistas, etc.)
¿Y qué les dices ahora a tus amigas/amigos que están en el proceso de convertirse en mamás y papás?

Sol Díaz: Las opiniones y las experiencias de los demás son un montón, basta que llegues a algún lugar y te vean la guata de embarazada para que salgan todas las madres a contarte sus experiencias, a relatarte sus consejos, a hablarte de las picadas, datos, deberes, traumas y mucho más. Siempre creo que se hace de buena onda, con el fin de darte cierta comunidad y de advertirte, pero a veces terminan abrumándote. Curiosamente pareciera que nos resulta más fácil compartir las experiencias negativas que los sentimientos de felicidad que la maternidad nos trae. De todas maneras uno toma las cosas de quien viene y es tarea personal administrar todas esas experiencias. En mi caso me sirvieron muchos consejos que me hacían sentido y eran en la línea de las ideas a las que yo me acercaba, las otras simplemente las dejé a un lado.

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PARTO

¿Les fue difícil llegar a un acuerdo sobre el tipo de parto que querían para su hijo?

Sol Díaz: La decisión fue discutida entre los dos siempre, pero también sabía y sabíamos que la persona que iba a estar en esa situación era yo y ante eso siempre sentí un apoyo importante y una confianza depositada en mi, yo iba a parir y la primera en estar segura y cómoda con todo el procedimiento tenía que ser yo. Ambos pensábamos muy parecido y teníamos los mismos intereses felizmente.

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